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¿Lonchera o dinero? Hábitos alimenticios saludables en la etapa escolar

Written by   Ángela Cruz Published in Blog padres

Una de las preocupaciones principales que se nos presentan con respecto al entorno escolar es aquella sobre la sana alimentación de nuestros hijos. Por un lado, la vida cotidiana pareciera consumirnos cada vez más tiempo y no darnos espacio para estar al tanto de la alimentación de nuestros hijos en la medida en la que nos gustaría y, por otra parte, con cada etapa del crecimiento sus necesidades nutricionales y sus gustos cambian, por lo que muchas veces no sabemos encontrar el punto de equilibrio entre el balance y el buen sabor. 

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Lo primero que debemos tener claro e inculcarle a nuestros hijos es que la merienda es uno de los momentos más importantes del día cuando se está en la etapa escolar: el refrigerio de la media mañana o media tarde es el encargado de mantener los niveles de energía necesarios para completar con éxito la jornada escolar y permite que síntomas como el aletargamiento y el déficit de atención disminuyan. Asimismo, el valor nutricional de las loncheras puede aportar entre el 15% y el 30% de los valores requeridos en todo el día. Debemos ser enfáticos en la importancia de no aplazarla para dedicar todos los recesos al juego y de consumirla en su totalidad, subrayando tal aporte energético.

El segundo aspecto a considerar es, entonces, la etapa de desarrollo en la que se encuentran los niños. Para la edad preescolar (2 a 5 años), la recomendación central de los nutricionistas y pediatras es que más que pensar en la abundancia, pensemos en la variedad de aportes nutricionales: frutas cortadas en bocados pequeños y en recipientes herméticos pero fáciles de abrir, un aporte proteico pequeño (un sándwich con jamón, queso pera en trocitos) y una bebida láctea o de frutas naturales.

Luego de los seis años es importante que los niños participen de manera más fuerte en la elección de sus alimentos para el colegio. Eso sí, sin perder de vista que debes orientarlos hacia el balance: siempre una fruta, un producto lácteo y un carbohidrato pequeño, como mínimo. Al involucrar a los niños garantizas que en efecto van a consumir lo que les envías y evitarás problemas de sobrepeso. Adicionalmente, esta es una etapa importante de gasto energético por lo que mantener una adecuada hidratación es importante: subraya la importancia y haz que tu hijo se acostumbre a cargar un pequeño termo con agua, que le permita hidratarse después de la actividad física intensa.

En la pre adolescencia y adolescencia ( 10-17 años) el proceso de elegir la merienda escolar va a ser mucho más autónomo y seguramente tus hijos sugerirán la alternativa de no llevar los alimentos desde casa sino más bien adquirirlos en las cafeterías del colegio. ¿Cómo lograr que no se entreguen a las comidas rápidas y los alimentos procesados y de paquete?

Todo depende de los buenos hábitos que hayas ayudado a desarrollar en las etapas previas y, sin lugar a dudas, de la coherencia entre tus sugerencias y la alimentación que se tiene en casa. No podemos satanizar la comida de los restaurantes y cafeterías escolares y prohibirla radicalmente: lo que sí podemos hacer es hacer conscientes a nuestros hijos de la importancia del equilibrio y, aunque en estas edades cargar una lonchera de muñequitos ya no sea una opción, mostrar los beneficios de cargar en uno de los compartimentos del morral una fruta, un lácteo, un pequeño paquete de frutos secos, que permitan complementar los alimentos que adquiere en el colegio.

La conciencia sobre la importancia de una alimentación adecuada se construye sobre lo que modelamos en casa, por lo tanto, si empiezas con tu ejemplo, el dilema entre lonchera y dinero no será un drama: tu hijo sabrá que la prioridad será cuidar de su salud. 

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