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Vacaciones del colegio pero no de la lectura

Written by   Ángela Cruz Published in Blog padres

Ha sido un tema recurrente en diversos medios de comunicación el bajo índice de lectura de los colombianos, que de acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional, no excede los dos libros por año. Por supuesto, la anterior es una cifra para preocuparse, pero sobre todo es una cifra para actuar.

¿Cómo inculcar en nuestros hijos el hábito de la lectura sin que les resulte aburrido?

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En primer lugar, hay que tener en cuenta que en la etapa escolar la lectura puede ser vista como una imposición pues en gran parte depende de las exigencias curriculares de las clases de lengua castellana y otras asignaturas del área de humanidades. Una de las principales estrategias para disminuir las resistencias que hacia la lectura en general, que esta presión académica puede generar, es precisamente no dejar a los niños solos con esta carga. Diversos estudios han demostrado los beneficios de la lectura en voz alta para la adecuada comprensión de textos: lee con tus hijos los libros que le están siendo asignados por los profesores y utiliza estrategias de comprobación de la comprensión como la elaboración conjunta de glosarios, conversaciones sobre el desarrollo de los eventos de la obra y las variaciones que nos gustaría ver e incluso, elaboración de gráficas y dibujos a partir de la lectura.

Las anteriores estrategias resultan útiles para incentivar el gusto por la lectura en la medida en que la ayudan a despojarla de la carga de ser una “tarea” y adicionalmente, la convierten en una estrategia para establecer contacto con otros, para iniciar diálogos y discusiones.

Sin embargo, ¿qué pasa en los momentos de vacaciones en los que no existe tal obligación de leer? ¿Cómo encontrar un equilibrio entre la lectura y otras actividades recreativas? A continuación algunas sugerencias que pueden convertir a los libros en los mejores amigos de tus hijos.

  1. El ejemplo. Como en todo lo concerniente al desarrollo de hábitos durante los primeros años, tus hijos dependen directamente de tu modelación en cuanto al desarrollo del gusto por la lectura se trata.
  2. A su alcance. Ten mucho cuidado con la manera en la que está ubicado el material de lectura en tu hogar. Es comprensible que haya algunos libros  que por su diseño o costo, prefieras mantener mejor preservados, pero es fundamental que el material de lectura (libros, periódicos, revistas) se de fácil acceso para los niños y se encuentre en una zona común de la casa que de preferencia sea amplia y esté bien iluminada.
  3. A la medida. La comunicación frecuente con tus hijos es un gran indicador de cuáles son sus gustos y preferencias. Explora junto con él géneros como la ciencia ficción y la literatura fantástica de acuerdo a sus propios intereses.
  4. Fuera de casa. Visita con tus hijos las bibliotecas públicas de la ciudad: tu hijo podrá explorar de manera autónoma sobre los materiales de lectura que más le interesen; a partir de eso formará su propio criterio para saber cuáles son los que quisiera llevarse en préstamo. Asimismo, la cultura del préstamo bibliotecario incentiva en tus hijos la responsabilidad y el cumplimiento de metas de lectura.
  5. Todo puede ser valioso. Tal vez cuando estábamos en el colegio la lectura obligatoria eran los autores del boom latinoamericano o las novelas policíacas: los nuevos géneros de la literatura juvenil, los textos periodísticos y de divulgación científica, también son materiales valiosos y debemos respetar y fomentar el pensamiento divergente en nuestros hogares.

Estos sencillos pasos pueden ayudarte no solo a acercar a tus hijos al placer de leer y a la utilidad de la lectura como fuente de información, sino que pueden fomentar nuevos canales de comunicación en tu familia. Aprovecha el tiempo de vacaciones para ponerlos en práctica. 

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